diumenge, 15 de juliol de 2018

Vocaciones


Al lado de nuestra casa había una parada de autobús
y una tienda deprimente donde copiaban llaves
y compraban chatarra.
La tienda la llevaba un hombre calvo, que siempre estaba de mal humor,
y su hija Jenny, que no acababa de estar fina del todo.
Como en el autobús tenías que dar el dinero justo,
todo el mundo entraba a la tienda para pedir monedas,
y el señor se ponía hecho unas furias
‘Me tenéis harto, no hago otra cosa que menear la caja,
pero todos salís con el mismo dinero con el que habéis entrado’.

Un día se me ocurrió decirle en broma 
que dejara el negocio deprimente
y se quedara un porcentaje cada vez que diera un cambio.
Me miró de arriba abajo y me dijo
‘¿Te piensas que esta mierda que propones me haría mínimamente feliz?,
a mí lo que me gusta es copiar llaves’, y se fue hacia dentro.

diumenge, 10 de juny de 2018

Queremos so-lu-cio-nes


Igual que hay que dejar espacio
para el postre en las comidas,
la discusión no termina
cuando los tertulianos (previsiblemente) acuerdan,
que todo (más bien pronto que tarde) se va a la mierda.
Aunque yo también quiera marcharme,
el derrotismo es un entrante
y deja mal sabor de boca.

dimarts, 15 de maig de 2018

Arbitrariedad


Subiendo a Kinnhoul Hill
me he parado a descansar
debajo de un árbol redondo.
Una mariquita diminuta se ha acercado
y la he cogido con un dedo.
Me ha subido por la mano
y por la manga,
y la he dejado
que explorara todo el brazo.
Después, con suavidad,
la he devuelto hasta la hierba,
sintiendo por mi pierna
el cosquilleo de una araña
que he aplastado sin piedad.

dilluns, 7 de maig de 2018

Presumidos/as


Mary Morrison montó un negocio
de barcas para cruzar el río.
La gente remaba
hasta la otra ribera
-donde solo había algas-,
para ver qué imagen daba
su pueblo desde fuera.

dimarts, 1 de maig de 2018

Overqualified


Pobre Rocky, el perro de caza:
rebajado a la misión vacía
de recoger pelotas viejas
que una mujer lanza.

dimecres, 15 de març de 2017

Rezándole al cambio



                                                             A la Marta

Creer,
como creen en Jesús y en la Virgen
y en quien sea,
en el cambio.
Creer en el cambio
como en el cielo.
Pensar en una mano ajena
como un gran gancho
plateado y brillante
que me cogerá con sus dedos de gancho
y me llevará vete a saber a dónde,
al país del cambio,
donde se respira como hay que respirar
y donde va a darme igual
esto
y eso
y aquello.
Sentarme a esperar
o, mejor aun,
hacer alguna cosa al respecto,
en todas direcciones,
como un pájaro encerrado
en una caja de cristal.
Puede hacer gracia.
“Por el amor de Dios
dile a este pájaro que pare de golpearse
que me está poniendo de los nervios”.

diumenge, 5 de febrer de 2017

Feng shui

Vigilant que el balcó quedés tancat,
em vaig deixar l’entrada oberta.
I van venir homes com lladres
i lladres com homes,
i van endur-se tot de coses
que mai hagués pensat que podrien interessar a algú.
I em van deixar la casa que feia pena:
entre el que van trencar
i el que van tirar per terra.
Vaig asseure’m a mirar-m’ho tranquil·lament.
Vaig encendre’m un cigarro.
Estava guapa amb aquella llum de vespre,
crec.
Semblava que hagués sobreviscut a alguna cosa.

Em va fer una mandra horrible
el que va venir després:
tornar a trobar un lloc per cada objecte,
pintar parets,
obrir finestres,
però podem dir que va servir
per entre tots fer endreça.