diumenge, 10 de febrer de 2013

Primer poema de amor que alguien escribió para la mujer sin incisivos cuando todavía tenía todos los dientes, como una cremallera de almendras. Digo yo que sería copiado, alguna parte me parece haberla leído antes.

Si bailas
en medio de las luces
se genera una fuerza centrífuga de doscientos mil newtons
y el mundo, como una lavadora,
se acelera.
Y yo qué sé,
las placas tectónicas
tiemblan,
y en Costa Rica hay un terremoto.
Pero no te precupes,
por favor continúa: ya están acostumbrados a que bailes.
Los universos se encogen como una naranja
chocan planetas y se forman meteoritos que salen volando por todos lados,
mientras tú, tan ajena, sostienes
un vaso
y balanceas el cuerpo
columpiando
los pendientes.

Si bailas y te miro
me despolarizas las células musculares
y me esplotan las mitocondrias
y los ribosomas
y la sangre se arremolina y revoluciona,
dándose golpes contra las paredes vasculares.
Pero lo peor es que si bailas y te miro
me quedo tan quieto
que veinte mil bailarines me arrastran
y me empujan
alejándome de ti,
peonza sonriente,
y de repente estoy mirándome 
en el espejo del lavabo
y no sé dónde me acabo yo
y dónde empiezan las otras cosas.

1 comentari:

  1. Crearia una editorial només per publicar-te.

    delesparaules

    ResponElimina