dijous, 1 de setembre de 2016

Ningún desastre

En el borde de esta mesa está mi taza.
Miradla mientras podáis.
Está demasiado cerca de la esquina, siempre me pasa con las cosas, no me doy cuenta.
Miradla mientras podáis, que yo voy a seguir hablando.
Me acuerdo perfectamente del día en que me la compré. Estaba en Italia de viaje.
“Últimamente estoy un poco apática”- estoy diciendo – “casi todo me da igual”.
Y muevo las manos rozando el aire inmediato a la taza.
Cualquier espectador con un mínimo de sangre en las venas estaría bastante nervioso.
Es una taza blanca y tiene un poema escrito a mano.
Un arte se llama el poema.
Es más delgada en la base y luego se hace ancha. Es muy bonita, desde luego. Te hace pensar en una casa acogedora y en alguien tranquilo y recién duchado tomándose un café mientras trabaja en el ordenador muy concentrado o empieza a leerse un libro una mañana de domingo.
Todo eso evoca mi taza desde su precipicio.
No es dificil dominar el arte de perder - dice el poema que hay escrito.
Mi interlocutor no abre la boca. Aquí no hay nadie más que diga nada. Solamente hablo yo. Y gesticulo exagerada.
“Nuestro problema es la insatisfacción. No sé dónde debemos tener el listón” – y levanto mucho el brazo acompañando la idea de un listón muy alto.
El poema es de Elizabeth Bishop. De hecho hace un rato se lo he leído a Núria y le ha encantado.
Tantas cosas parecen llenas del propósito de ser perdidas
que su pérdida no es ningún desastre.
Me aburro de mi propia conversación en la mesa.
Mi interlocutor está a punto de abrazarme compasivo
cuando
de repente
todo
pasa
a cámara
lenta.
Alguien ha dicho alguna tontería en la otra punta de la mesa.
La risa se esparce ruidosa.
Mis carcajadas me mueven hacia adelante y hacia atrás como un boxeador rebotando en el suelo.
Ya es evidente:
estoy a punto de dar un golpe
allí donde está mi taza,
que saldrá volando por el aire.
Va a ser un momento de mucha confusión,
pero reaccionaré de prisa,
voy a correr a intentar cogerla
heroicamente.
Quién sabe si me dará tiempo.
Si podré salvarla.
Como se rompa la taza no descarto la opción de llorar.

1 comentari:

  1. Sembla que la tassa sigui un símbol del tu antic, perfecte, estereotípic i avorrit; i que al caure (o no) es trenca per deixar pas a un tu més real, més feliç.

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